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26 ene 2015

Arlan cumple un mes en libertad y Edelio, 205 días en cautiverio

Exactamente hace un mes el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) liberaba al joven Arlan Fick. Mientras que este domingo el suboficial Edelio Morínigo cumple 205 días en cautiverio.
Horas antes de terminar el día de la Navidad del 2014, el grupo guerrillero Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) liberó, tras 267 días de secuestro, a Arlan Fick.

“Me trataron bien, tenía agua abundante. Tenía comida. Cuando llovía, no me mojaba”, relató el joven a la prensa esa noche. Secuestrado el 2 de abril en Concepción, la víctima dijo que estaba experimentando “un segundo nacimiento”.

Fick caminó kilómetros luego de ser liberado, hasta encontrar una vivienda con teléfono, que posibilitó que su padre Don Álcido, quien pagó un rescate de 550.000 dólares, pueda ir a buscarlo.

CON PARADERO DESCONOCIDO

Otra es la historia del agente de la Policía Nacional, Edelio Morínigo, quien está bajo las garras de los malvivientes desde el 5 de julio del año pasado.

Esta noche, Edelio fue de cacería con un grupo de amigos a la zona de Arroyito, departamento de Concepción. Allí, el EPP que lo retuvo.

Se sabe que el uniformado estuvo con vida días antes de la liberación de Arlan, como lo sostuvo el menor, ya que ambos fueron separados antes de la Navidad.



Los guerrilleros, en más de una ocasión, solicitaron el trueque del prisionero por epepistas detenidos. Sin embargo, el Gobierno Nacional cerró toda posibilidad de llevar a cabo esa petición.

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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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