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14 sept 2015

Sin noticias sobre Edelio y Abrahán

Paralelamente a la condena de ayer a las colaboradores del EPP Rumilda Estela Giménez González y Juana Bernal Maíz, el brazo armado del grupo criminal sigue manteniéndose en silencio con los secuestrados en su poder, el policía Edelio Morínigo Florenciano (26) y el menonita Abrahán Fehr Banman (35).
El uniformado fue tomado por los terroristas el 5 de julio del año pasado y, a cambio de su liberación, el EPP exigió la excarcelación de por lo menos media docena de epepistas presos, a lo que el Gobierno advirtió que no va a acceder. Esta situación, a su vez, tiende a prolongar mucho más aún la retención del joven agente oriundo de Arroyito.

Con relación al colono de origen mexicano, quien fue capturado en su chacra el 8 de agosto pasado, la gavilla exigió a su familia 500.000 dólares en efectivo, pero el plazo otorgado para el pago feneció solo cuatro días después de iniciarse el secuestro. Además, el padre y los hermanos de Abrahán ya salieron a aclarar ante la prensa que no podrían reunir el dinero, porque están sumidos en muchas deudas, lo que igualmente podría dilatar el caso.

Mientras tanto, la renovada Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), que incorporó a un nuevo equipo policial, tras el desmantelamiento de la estructura operativa y de inteligencia, solo se limita ahora a custodiar los trabajos agrícolas de los menonitas de la colonia Manitoba, en un intento por evitar otro plagio. La crisis interna en el bloque gubernamental también conspira contra el éxito de la misión conjunta.

ABC

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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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