Fingían ser del EPP para atracar estancias
Cinco miembros de una familia horqueteña fueron capturados ayer de madrugada en allanamientos efectuados por la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), en conexión con una serie de asaltos en estancias de la zona. Estos invocaban al grupo criminal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
Se trata de los hermanos Emiliano Martínez Ramos (53), Dionicio Martínez Ramos (51) y Roberto Martínez Ramos (55). También cayeron Alder Luis Martínez Barreto (22), quien es hijo de Roberto, y Juan Martínez Barreto (19), hijo de Emiliano.
Los elementos de la FTC señalaron que individualizaron al grupo gracias al testimonio de los trabajadores de una estancia de la zona, que fueron recientemente mantenidos de rehenes por más de cinco horas por una banda que se hizo pasar por el EPP.
Otro de los presuntos integrantes de la gavilla, Lidio Torales Maidana (33), arrestado cinco días antes, también delató a sus cómplices y hasta detalló el modus operandi con el cual delinquían, acotaron los uniformados.
Justamente, en el último atraco, la gavilla escapó en una embarcación con motor que robaron del establecimiento y que después dejaron abandonada en el río, conforme a los datos.
ABC
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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