Fiscalía interviene baldíos con criaderos
La Unidad Especializada de Delitos Ambientales, a cargo del fiscal Carlomagno Alvarenga, de la Fiscalía de Concepción, llevó adelante dos nuevos procedimientos en inmuebles en los que se agotaron las instancias administrativas para que se proceda a la limpieza de los predios.
La intervención obedece a la frecuente propagación del mosquito trasmisor del dengue, el aedes aegypti, en diferentes puntos del país, por falta de la eliminación de criaderos.
Este martes, hubo intervención en inmuebles que aparentemente pertenecerían a la empresa Hipocampo S.A., en el exemblemático Piscis Marina Club, según informaron desde el Ministerio Público.

El lugar estaba en total estado de dejadez; lleno de malezas y con numerosos objetos que son propensos a servir como criadero del mosquito trasmisor de diferentes enfermedades como el dengue, según lo manifestado por el agente fiscal interviniente.
La Fiscalía General del Estado había implementado el procedimiento a seguir para el inicio de causas penales ante los casos de lucha contra la epidemia del dengue, zika y de chikungunya. En ese sentido, los dueños que arrojen desechos en los patios baldíos se exponen a una pena privativa de libertad de hasta cinco años o multa.
Los propietarios de terrenos baldíos y construcciones desocupadas deben limpiarlos, eliminando las malezas, la acumulación de desperdicios, escombros, chatarras o materiales.
Al negarse a cooperar, se exponen a ser sancionados con penitenciaría de 6 a 18 meses o multa de 100 a 500 jornales mínimos legales (Gs. 35 millones) para actividades diversas no especificadas, según el artículo 10 de la Ley 716/96.
Asimismo, la Ordenanza 408/14 de Basura Cero establece multas que van de los 20 jornales (Gs. 1.404.000) a los 2.700 jornales (Gs. 189 millones). Estas son aplicadas según cada caso, sumándose una posible condena de 5 años de pena privativa de libertad.
UH
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
No hay comentarios:
Publicar un comentario