Escuela en Concepción es clausurada por caída del techo
El colegio público John F. Kennedy, ubicado en la localidad de Loreto, en Concepción, tuvo que ser clausurado porque gran parte del techo se desmoronó.

El temor y la inseguridad de ir a la escuela ante tales problemas de infraestructura deja a 400 niños y niñas sin poder desarrollar las clases, ya que solo tienen disponibles tres aulas.
"En una reunión de padres hemos decidido no enviar más a los alumnos por problemas en la infraestructura del colegio, específicamente en tres pabellones ubicados hacia la biblioteca, las aulas, secretarías, cantinas y otros salones", explicó uno de los padres, Jhony Bobadilla, en contacto con la 970 AM.
Por su parte, la coordinadora departamental, Clara Gutiérrez, se excusó diciendo que están en proceso de licitación para realizar las mejoras. El año pasado la misma licitación se declaró desierta porque solo se presentó una empresa al llamado.
Según la coordinadora, en el mes de junio aproximadamente tendrán la adjudicación, lo que deja en riesgo la educación de 400 niños, quienes podrían perder el año lectivo a causa de un problema edilicio.
Este viernes se realizará nuevamente una reunión de padres para decidir qué hacer con la carencia en infraestructura. Los mismos no aceptan que sus hijos deban desarrollar las clases bajo árboles.
UH
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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