San Pedro y Concepción dan último adiós a monseñor Páez
CONCEPCIÓN - SAN PEDRO.- La ciudadanía concepcionera despidió ayer en una misa a Mons. Óscar Páez Garcete, primer obispo de la Diócesis de San pedro y obispo emérito del Alto Paraná, quien fa- lleció el lunes en Concepción a consecuencia de un paro cardiaco. Resaltaron su larga trayectoria y su lucha por los más humildes.

Despedida. Concepcioneros despidieron ayer a monseñor Óscar Páez. En la Perla del Norte se decretó 3 días de duelo.
El obispo diocesano, Mons. Miguel Ángel Cabello, presidió la misa realizada en la iglesia Catedral de Concepción. “Es un pastor que pese a su jubilación venía trabajando y apoyando la tarea pastoral”, dijo Mons. Cabello.
Tras la santa misa, el féretro fue trasladado a San Pedro, donde por su última voluntad será enterrado este jueves. Fieles de San Pedro participaron masivamente del sepelio de monseñor Óscar Páez Garcete.
La celebración eucarística es- tuvo a cargo del obispo de San Pedro, monseñor Pedro Juvenbille, quien destacó la vida sacerdotal de Páez Garcete.
Hoy, a las 8.00, será la misa en la catedral de San Pedro con algunos obispos.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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