Normalizan uso del guaraní en instituciones públicas
Técnicos de la Secretaría de Políticas Lingüísticas emprenden desde hoy, el proceso de normalización del uso de la lengua guaraní como lengua cooficial con el castellano en los departamentos de Caaguazú, Concepción, Itapúa, Central, Misiones y Boquerón para dar cumplimiento al mandato de la Ley de Lenguas en el empleo del guaraní en los servicios de atención pública del Estado.
La normalización del uso oral y escrito del guaraní se inicia en Caaguazú con la presencia de la ministra de la Secretaría de Políticas Lingüísticas, Ladislaa Alcaraz de Silvero, con la realización de un Taller sobre normalización del uso de la lengua guaraní en los departamentos y municipios, que se desarrollará este martes 17 de mayo, de 8.00 a 12.00, en la sede local de la Dirección de Formación Docente.La Ley de Lenguas dispone: Fortalecer el multilingüismo y la interculturalidad, normalizando el uso oral y escrito de las lenguas oficiales.Garantizar el respeto de los derechos lingüísticos individuales y colectivos.Coordinar acciones con las autoridades departamentales y municipales en cuanto a la planificación de uso de las lenguas, en especial las oficiales, en los ámbitos comunicacional, educativo, judicial, comercial, administrativo, político, profesional y en toda la instancia de interacción social.La Secretaría de Políticas Lingüísticas tiene a su cargo el diseño, implementación y supervisión de la política lingüística nacional.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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