Belen: Desborde del río Ypané afecta a poblaciones
El río Ypané se desbordó en el distrito de Belén y dejó clausurada la ruta que une los departamentos de Concepción y San Pedro. Los colectivos realizan transbordo para que los pasajeros lleguen a destino en un bote. En la pequeña embarcación también son transportadas las pertenencias de los usuarios e incluso motocicletas.

BELÉN, Dpto. de Concepción. La crecida del río Ypané imposibilitó por varios días el tránsito normal en la zona de playa Pororó, que actualmente también está bajo agua. Algunos vehículos, principalmente camiones y camionetas, están cruzando con la ayuda de un baqueano, que les indica los sitios por donde es seguro circular para poder llegar a la cabecera del puente a fin de continuar viaje.Los pobladores indicaron que el agua se desbordó solo del lado que corresponde al departamento de Concepción.Los colectivos que cubren el trayecto entre Puerto Yvapovõ, departamento de San Pedro, y la ciudad de Concepción realizan transbordo en la zona de playa Pororó.La Municipalidad de Belén contrató a una persona que tiene un bote para hacer cruzar el río a las personas. El domingo, unas 80 personas utilizaron el servicio, mientras que hasta el mediodía de ayer hubo más de 50 usuarios.En el bote también se realiza el cruce de motocicletas.El agua no solo afecta el tránsito vehicular, sino también inundó una casa ubicada en las cercanías del puente. La casa pertenece a Serafina Martínez, quien señaló que es la segunda vez que la riada obligó a su familia a buscar un refugio.La mujer indicó que muchas de sus pertenencias fueron arrastradas por el agua.En la comunidad de Paso Horqueta, ubicada a unos 60 kilómetros de la ciudad del Concepción, el nivel del río Aquidabán ascendió rápidamente desde la semana pasada. Según la Secretaría de Emergencia Departamental, 80 familias fueron afectadas por la riada. La Gobernación entregó víveres para ollas populares.
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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