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16 jun 2016

Denuncian alarmante cifra de abuelos abandonados en puerta de hogares

El 90% de los adultos mayores que están viviendo en hogares fueron abandonados por sus familiares, muchos de ellos ellos fueron dejados en la puerta de un hogar.

En lo que va del año ya recibieron 178 denuncias por abusos, maltrato y abandono.

La titular de la Dirección de Adultos mayores, Norma Samaniego, comentó que existen familias que se desentienden del cuidado y la atención de los adultos mayores.

Explicó que muchos de ellos son abandonados por los propios parientes o los dejan en la puerta de los hogares de ancianos.

Mencionó que las personas de la tercera edad son desvinculadas de sus afectos por su propio entorno, y que incluso sufren todo tipo de violencia, principalmente del tipo psicológico.

La Dirección de Adultos Mayores registró 178 denuncias por abusos, maltrato y abandono. “El mejor lugar para el adulto mayor es el seno familiar, siempre y cuando no existan antecedentes de maltrato”, expresó Samaniego.

Samaniego señaló que disponen de 5 hogares para adultos mayores, donde están albergados 159 personas. Dos de los hogares están instalados en Asunción, como en el caso de Santo Domingo (exclusivo para varones) y Nuestra Señora de la Asunción (solo para damas).

El hogar Gijón Roga (albergue mixto), funciona en Luque, el hogar Monseñor Emilio Gaona, en Concepción y hogar Tutelado, también mixto, que funciona en el predio del hogar Santa Teresita.

En todos estos hogares se proporciona una asistencia integral: vivienda, alimentación, atención médica, odontológica y psicológica.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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