Tradición paraguaya ya va a Europa
Lo que en algún momento inició el abuelo, 70 años atrás, hoy lo siguen sus nietos
Llevan tres generaciones trabajando por la madera. Christian López cuenta que esta tradición familiar en la carpintería nace con Silvio López, quien al salir del servicio militar obligatorio, hace unos 70 años, inició los trabajos en el barrio Santo Rey, de Concepción, hasta que a los 47 años, en 1973, fallece de un infarto quedando la familia huérfana a cargo de la madre Bernardina García de López.
Los hermanos mayores, quienes ya conocían del oficio, se hicieron cargo de la mueblería, hasta que en 1976 el mayor de todos, Justino, viaja hasta la ciudad de Río Negrinho, en Brasil, a trabajar en una gran mueblería con su hermano Basilio, donde fueron por sus conocimientos en tallado de madera que habían aprendido en la escuela técnica vocacional de Concepción con un profesor español de nombre Jesús García Fuentes.
Fueron duros años para la familia, ya que los hermanos mayores marcharon lejos, mientras los hermanos menores siguieron trabajando en la mueblería hasta el regreso de ambos en 1982, ya con las maquinarias adquiridas en el Brasil.
Así, la carpintería se convierte en “Artesanal López Hermanos” y funciona hace 45 años en la ciudad de Concepción en la calle Spika y Gral. Díaz, la mayor mueblería de la ciudad que incluso manda a Europa sus trabajos, donde ya se “impusieron”.
“Los trabajos siguieron y la tradición de trabajar la madera pasó a la siguiente generación de la familia conmigo en lo referente al tallado” cuenta Christian, quien junto a su hermano Armando se encargan de la fabricación de los muebles, siempre bajo la supervisión del padre de ambos, Guillermo.
“Todos los trabajos que realizamos son sobre pedido y adaptados a las necesidades del cliente, manteniendo una tradición en la elaboración de muebles artesanales desde mi abuelo Silvio López, mi papá Guillermo López Garcia con sus hermanos Justino, Basilio (+), Florentino, Luis, Carlos y Alcides (+)” he’i.
EXPORTACIÓN
Por el trabajo que realizan desde hace varios años, los muebles fueron enviados a Brasil, Argentina hasta pisar suelo europeo, sobre todo en Alemania e Inglaterra, “donde quedaron encantados por el trabajo que hacemos por la madera de trébol”. Christian dijo estar “orgulloso de poder trabajar con mi papá en este oficio que tanto amo”.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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