Docente de Arroyito becada pide más apoyo para jóvenes del Norte
Carmen Cáceres Domínguez tiene 28 años y es docente desde hace 9 años en el asentamiento de Arroyito, de Horqueta, Concepción, un sitio considerado como uno de los más conflictivos del país, debido a los sucesos relacionados con el grupo terrorista autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).
Alegría. Los 100 docentes que van a España por el programa Becal posan con el presidente.La profesora Carmen es una de los 100 maestros que lograron una beca para estudiar posgrado en las tres mejores universidades de España. Estuvo presente ayer en un encuentro en el Palacio de Gobierno con el presidente Horacio Cartes, quien les deseó éxitos en la nueva travesía.La educadora es oriunda de Horqueta, pero su corazón está en Arroyito, según contó, donde se desempeña desde el año pasado como directora de una institución de gestión oficial.Fue seleccionada para estudiar una maestría en Estudios Avanzados en Educación Social en la Universidad Complutense de Madrid, una de las mejores de Europa.“Nos tildan de zona conflictiva, pero yo sé que hay personas de bien, de buen corazón y sobre todo muchos jóvenes con esperanza de recibir una educación que les permita salir adelante”, dijo.Afirmó además que el apoyo que necesitan no se da solo en materia de seguridad. “Necesitamos y los jóvenes tienen que recibir más apoyo en estas zonas, más educación. Como docentes siempre estamos reclamando las necesidades que tenemos”, remarcó.Expresó que los alumnos no reciben la merienda y el almuerzo escolar, pese a vivir en zonas vulnerables económicamente, lo que incide directamente en el rendimiento escolar.El acto. Autoridades y docentes beneficiarios participaron de la entrega de los certificados del programa Becas Carlos Antonio López (Becal), donde también estuvo la profesora Gilda Arroyo de la parcialidad Guaraní, única educadora indígena seleccionada.
UH
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
No hay comentarios:
Publicar un comentario