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6 jul 2017

Madre de Edelio se descompensa en parroquia

En medio de llantos, Obdulia Florenciano llegó este miércoles hasta la parroquia María Auxiliadora de la ciudad de Concepción para la misa en conmemoración de los tres años del secuestro. El momento superó a la madre del suboficial Edelio Morínigo. Familiares de Félix Urbieta acompañaron el dolor.


La última vez que los familiares tuvieron señales de vida de Edelio fue hace dos años, en un video junto con Arlan Fick, cuando daban a conocer el estado y pedidos a sus respectivos familiares.

Doña Obdulia no aguantó tantas emociones y cayó descompensada al suelo cuando llegó a la parroquia.

La misa se realizó después de una caminata de 18 kilómetros que se inició a las 7.00 de este miércoles, día en que se cumplen tres años del secuestro del suboficial por parte del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). El trayecto culminó en la parroquia María Auxiliadora.

Tanto la esposa de Félix Úrbieta, Hermelina Agüero de Urbieta, como la hija, Liliana, llegaron hasta la parroquia en la ciudad de Concepción para acompañar las súplicas y el pedido de pruebas de vida de los cautivos por parte de Obdulia Florenciano y Apolonio Morínigo, padres de Edelio.

En cuanto al monto del rescate pedido por parte del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), familiares de Urbieta decidieron evitar responder, así como acerca de las novedades sobre el estado del ganadero, informó el periodista del diario Última Hora Elías Honzi.

Urbieta se encuentra cautivo de su libertad desde hace 266 días, Edelio Morínigo tres años y Abrahán Fehr 698 días.

UH

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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