Familias menonitas dejarán San Pedro, y se mudarán al Chaco
Huyen despavoridos del terror implantado por los grupos criminales que asuelan la zona.

Hartos de pagar el “impuesto revolucionario”, encontrar sus máquinas quemadas, sus familiares secuestrados, y lo último, los restos del infortunado Abrahán Fehr, decidieron marcharse.
Compraron varios terrenos en Boquerón, Chaco, cuya extensión asciende 10.000 hectáreas de tierra. La nueva colonia se ubicaría en un punto que se encuentra en el kilómetro 630, a unos 50 kilómetros de la estancia La Patria
Otras familias irán a Bolivia, donde las comunidades menonitas también poseen varias prósperas colonias y no sufren la inseguridad que los espanta.
La nueva colonia ya se encuentra en plena instalación de infraestructura, como electricidad y construcciones básicas necesarias para recibir a los nuevos vecinos.
Ya fue construido un tinglado y en poco ya iniciarán la construcción de las viviendas. También realizan gestiones para abrir caminos, llevando a la zona maquinaria vial para concretar su cometido.
Los últimos secuestros y la muerte de Fehr precipitaron la salida de estas familias, que se marchan buscando paz y seguridad para vivir y trabajar tranquilos.
Los grupos criminales como el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) y otro que se hace llamar Ejército Mariscal López (EML), ya se percató que resultan un blanco sumamente fácil para extraer cuantiosas sumas de dinero, por lo que se han ensañado con los laboriosos menonitas.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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