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26 ene 2018
Familiares de Félix Urbieta piden una nueva prueba de vida
Familiares del ganadero Félix Urbieta pidieron una nueva prueba de vida, tras cumplirse un año de la última que recibieron por parte del Ejército Mariscal López (EML).
En una conferencia de prensa Liliana Urbieta, hija del secuestrado, expresó que aguardan recibir noticias actuales de la situación de su padre.
"La vigilia es y será permanente. No existen titubeos en el deseo de recuperar sano y salvo a Don Félix", refirió. Los familiares piden a sus captores tan solo una prueba de vida más.
Este comunicado se da en vista a los últimos acontecimientos relacionados al hallazgo de los restos del colono Abraham Fehr semanas atrás en una estancia en San Pedro.
El ganadero Félix Urbieta cumple este viernes 471 días en cautiverio, en poder del grupo armado del Ejército del Mariscal López (EML), liderado por Alejandro Ramos, quien fue expulsado por los miembros del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) y formó su propia agrupación.
La única prueba de vida que obtuvo la familia consiste en un video de pocos segundos, grabado en la última semana de enero del 2017, pero se dio a conocer recién el 7 de febrero del mismo año.
En la imagen se puede observar al ganadero con un aspecto muy distinto en comparación con las fotografías que se conocen de él, pero en aparente buen estado de salud. El hombre indica que la filmación se realizó el 25 de enero.
Urbieta fue secuestrado en su estancia de Belén, Departamento de Concepción, el 12 de octubre del 2016.
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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