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27 mar 2018

Capataz es penado a 20 años de cárcel

Hilario Ramón Fernández fue condenado a 20 años de cárcel por un crimen que ocurrió siete años atrás en Horqueta, Departamento de Concepción.


El agente fiscal Pablo René Zárate, de la Fiscalía Zonal de Horqueta, solicitó durante el juicio oral y público la pena máxima de 30 años; sin embargo, el Tribunal de Sentencia, integrado por los jueces Shirley Morales, Rigoberto Lesmo y Darío Estigarribia, decidió penarle a 20 años de prisión.

EL CASO. El hombre se desempeñaba como capataz de la granja ganadera denominada ARCA, ubicada en la colonia Villalba Cué, propiedad de Atilio Ramón Canale, según refiere el escrito de imputación.

Señalan los antecedentes que el hecho ocurrió en fecha 22 de mayo de 2011, en horas de la tarde, donde resultó víctima Vicente Ramón Silva Valiente, quien circulaba por el camino vecinal que conduce a la localidad de Naranjaty’i.

Vicente Silva iba en su motocicleta en compañía de su hermano Melchor Silva Valiente y de su hijo de cinco años, cuando fueron interceptados por otra moto conducida por Daniel Areco, acompañado del hoy condenado. Este último extrajo de su campera un arma de fuego y efectuó un disparo que impactó en la cabeza de la víctima. Los acompañantes salieron ilesos.

Cabe destacar que Fernández fue detenido cuando agentes de la Comisaría 7ª de Yby Yaú recibieron denuncia de un hecho de abigeato y, tras ser aprehendido, corroboraron que tenía orden de captura.

UH

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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