Demoran adjudicación de obras viales
CONCEPCIÓN.- El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) dilata en forma llamativa la adjudicación de las obras complementarias de la ruta Concepción-Vallemí, cuyo proceso de licitación arrancó en octubre del año pasado.

El proceso lento y burocrático que ya lleva cinco meses sigue sin conclusión, a tal punto que se desconoce el nombre de la empresa ganadora. Según se supo, 11 firmas participaron del llamado a licitación.
En octubre del año pasado, el MOPC llamó a licitación pública para la adjudicación de la obra de habilitación y pavimentación del tramo Concepción-Vallemí, del acceso a la capital del primer departamento (Avda. Gualberto Cardús) y su variante para el empalme con la ruta 5 Bernardino Caballero.
El llamado fue para los tramos acceso a Concepción (travesía urbana, doble avenida) de 1,5 km de longitud y variante Concepción (enlace entre ruta Concepción con la ruta 5 Gral. Bernardino Caballero de una longitud de 4,5 km. Este empalme se dará en la altura del km 5,5 de la ruta a Vallemí por la propiedad de la Escuela Agropecuaria de Concepción.
En diciembre se abrieron los sobres de ofertas, pero hasta el momento el MOPC no ha informado respecto de la empresa ganadora.
En la última comunicación con el Ing. Eduardo Calderini, jefe de Proyectos del MOPC, informó que estaba en el comité de evaluación.
La demora excesiva preocupa a la ciudadanía, ya que la Avda. Gualberto Cardús se encuentra en mal estado y a diario recibe un pesado tránsito que viene de Vallemí y sus alrededores. También por la falta de la variante, todos los camiones pesados cruzan por el centro de la ciudad para unirse con la ruta 5 Bernardino Caballero.
Los recursos deben provenir del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (Focem). La promesa de las autoridades era que en marzo ya debían comenzar los trabajos.
UH
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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