Joven pianista visitó a niños y adolescentes de Concepción
La joven pianista paraguaya Chiara D’Odorico (27) encabezó varios encuentros pianísticos en la capital del departamento de Concepción. Participaron niños y jóvenes del instituto musical El Progreso y la artista también se reunió con alumnos del Colegio Campo Verde de esta ciudad.
CONCEPCIÓN. Durante toda una jornada, la pianista compartió sus conocimientos con los alumnos del instituto musical ubicado en el barrio Itacurubí. Estudiantes de distintas edades que habitualmente dan clases con la profesora Marta García, tuvieron la oportunidad de recibir enseñanzas de Chiara D’Odorico. La joven artista puso énfasis en los aspectos técnicos, modos de estudio, interpretación y fraseo, aspectos estilísticos, recursos sonoros, uso del pedal, trabajo auditivo, la performance, entre otras aristas del arte musical.
En tanto que con los estudiantes del Colegio Campo Verde pudo compartir su experiencia como joven que ha tenido la oportunidad de estar en grandes escenarios del mundo. Contó que se presentó como solista en salas y teatros de Italia, Francia, Vaticano, Portugal, España, Austria, Países Bajos, Bélgica, Rusia, Sudáfrica, Líbano, India, Estados Unidos, Canadá, Colombia, Brasil, Chile, Bolivia, Perú, Uruguay, Argentina y por supuesto, Paraguay.
Dijo que se lleva una grata impresión de la ciudad de Concepción porque ha encontrado a personas interesadas en el piano. D’Odorico es máster en Interpretación Musical, recibida en la Escuela Superior de Música de Cataluña, en Barcelona, España. Actualmente está perfeccionándose con el afamado maestro Bruno Gelber (Buenos Aires) y con Denis Lossev (Barcelona). Relató que prevé para este año varias presentaciones en ciudades europeas.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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