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1 jul 2018

Otro paro de horno en la INC

La Industria Nacional de Cemento (INC), presidida actualmente por César Bogado, registró un nuevo paro del horno de clínker ayer, según datos técnicos de la planta de Vallemí (Concepción). La estatal una vez más se quedó sin combustible, como ya había ocurrido en numerosas ocasiones anteriores, aunque esta vez el material que falta es coque.


El horno de la INC viene trabajando con coque, en lugar de fueloil, desde la millonaria inversión que se financió con fondos provenientes de la colocación de bonos soberanos. Le otorgaron US$ 67 millones en una primera etapa y después otros US$ 13,7 millones, principalmente para el cambio del tipo de combustión del horno de clínker.

Después de haberse realizado todos los trabajos relacionados a esa inyección de capital, ahora vuelve a aparecer el histórico problema de la falta de insumos.

A través de un escrito, la cementera confirmó a este diario que la provisión de 6.000 toneladas de coque se tiene prevista recién para el 15 de julio próximo, en el marco de un contrato con la empresa IMI, en tanto que el próximo llamado para compra de 18.000 toneladas del mismo producto se publicará la semana que viene.

Adicionalmente, la INC prevé realizar otros llamados para comprar 4.000 toneladas de carbón vegetal y 2.000 m2 de fueloil, ya que a partir del cambio del tipo de combustión del horno, este puede seguir usando fueloil pero también admite combustibles sólidos. Según la versión oficial, no habrá faltante de cemento.

ABC

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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