Caso Arlan: posponen juicio por desidia judicial
El juicio por el secuestro de Arlan Fick fue suspendido por el cambio de Tribunal y no notificarse a todas las partes. Alcides Oviedo, uno de los líderes del EPP, llegó a ir al Palacio para ser juzgado como presunto instigador.

Poco después de las 7:15, Oviedo llegó al Palacio de Justicia en un móvil de traslado de internos para presentarse al juicio por presuntamente ser instigador del secuestro del joven Fick. Sin embargo, el trámite judicial fue suspendido por el cambio del Tribunal y porque no se pudo comunicar del hecho a los testigos y otras partes.
El fiscal Joel Cazal mencionó a ABC FM 98.5 que Oviedo Brítez, durante el secuestro de Arlan, había entregado a familiares del joven "una nota negándose a hablar con ellos, pero sí le entrega una nota donde le dice que no va a haber ninguna liberación salvo que sean liberados los presos del EPP, esa es la propuesta que realizó por escrito Oviedo Brítez".
"Con esta esquela meramente quedó demostrado el dominio sobre la acción que tenía en la zona norte y eso demuestra su autoría como instigador moral", agregó el fiscal sobre la acusación en este caso.
Con respecto a la suspensión, comentó que si bien tenían conocimiento del cambio del Tribunal -de Horqueta pasa a uno de Concepción-, no se notificó formalmente a todas las partes. Por una cuestión de seguridad, el juicio se realiza en la capital del país y no en Concepción. Ahora, el Tribunal compuesto por Fulvio Manuel Salinas, Honorina Acosta y Richard Alarcón deberá fijar una nueva fecha para el juicio que debía ir del 6 al 14 de marzo.
La Fiscalía solicita una condena de 20 años para Oviedo Brítez, que ya se encuentra compurgando penas anteriores por el mismo delito.
ABC
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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