Se agrava emergencia vial y alimentaria en Concepción
CONCEPCION- 08 DE MAYO La situación de los pobladores ribereños del distrito de San Alfredo, Departamento de Concepción, se agrava por la falta de caminos transitables y trabajo. Las autoridades locales piden ayuda al gobierno nacional.
La emergencia vial y alimentaria aumentó en las comunidades de Itacuá, Itapucumi, Fonciere, Calería Guyrati y Peña Hermos, en el distrito de San Alfredo, Departamento de Concepción, ya que la ruta asfaltada que los une está intransitable desde hace meses.
“Esta difícil la situación de las familias, hay niños que necesitan alimentos. Esperamos que las autoridades nacionales nos ayuden”, dijo Carlos Pérez, intendente de la localidad.
Además del camino asfaltado también los de tierra están en grave estado.
Foto: Justiniano Riveros.
Las autoridades locales agregaron que existe un proyecto de construcción vial que sigue sin ser resuelto en el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC).
Nelson Mereles, presidente de la Junta Municipal, destacó que la única salida con la que cuentan actualmente es por agua, pero tiene un alto costo.
“Creemos que la Gobernación no va poder con nosotros, necesitamos la concreción del proyecto de camino de todo tiempo de parte del gobierno nacional”, señaló Mereles.
Remarcó que con las lluvias caídas los trabajos en las calerías paran y esto también afecta a las familias que quedan sin recursos.
El camino de 30 kilómetros que une Itacuá con Retiro Alegre necesita de forma urgente la colocación de tubos, construcción de puentes y alteo de terraplén para que sea transitable en forma permanente.
UH
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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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