Insisten en mantener en prisión a Chilavert
El periodista Édgar Américo Chilavert sigue recluido en el penal de Emboscada por una denuncia de supuesto abuso sexual a un menor pese a que el Ministerio Público carece de elementos para sostener la acusación. Aparentemente, el sistema judicial de Concepción permite esta situación porque opera a favor del intendente “Tati” Urbieta (PLRA), sobre cuya gestión el comunicador realizó numerosas publicaciones denunciando irregularidades.

El pasado 2 de septiembre, el tribunal de apelación de Concepción dio a conocer el auto interlocutorio Nº 262/19, firmado por los magistrados Luis Alberto Rutz, Julio César Cabañas y Favio Cabañas Gosser. El documento deja constancia de un nuevo rechazo al pedido de libertad del periodista Édgar Américo Chilavert.
Con anterioridad, el 14 de agosto último, el juez Eduardo Agüero Benítez ordenó que Chilavert siga en prisión preventiva en Emboscada, según consta en el auto interlocutorio Nº 488/19.
El abogado Osvaldo Sánchez solicitó una reconsideración al tribunal de apelaciones de Concepción, pero finalmente los magistrados del tribunal resolvió mantener en prisión a Chilavert.
El periodista Édgar Américo Chilavert enfrenta la acusación de abuso sexual de menor, según acta de imputación presentada por la fiscala Carina Sánchez.
Aunque Sánchez sostiene que Chilavert sería responsable del delito, la Dirección de Laboratorio Forense del Ministerio Público no encontró pruebas que pudieran incriminar al comunicador en el supuesto crimen.
El Laboratorio Forense estudio en forma minuciosa tanto los equipos informáticos como los teléfonos celulares de los supuestos involucrados, y no encontró indicios que pudieran sugerir la existencia del delito .
A pesar de la falta de pruebas, los tribunales de Concepción sistemáticamente actúan para mantenerlo en prisión a Chilavert; peor aún, está detenido en la penitenciaría de Emboscada, a 500 kilómetros de su lugar de residencia.
Chilavert es hijo único, y su madre, ya anciana, se encuentra viviendo sola en Concepción.
La suerte de Chilavert se encuentra en manos del clan Urbieta. El periodista realizó una minuciosa investigación sobre la venta del puerto de Concepción a una empresa privada. El Ministerio de Defensa Nacional donó cuatro hectáreas sobre el río Paraguay a la Municipalidad de Concepción. El intendente Alejandro Ramón Urbieta Cáceres (PLRA), con apoyo de los concejales municipales, vendió la fracción donde debía funcionar el nuevo puerto.
Según registros de la Municipalidad, el predio fue vendido en US$ 700.000. En la ciudad se habla de que el costo real de la fracción fue unos US$ 8 millones.
Todos los jueces que se vieron involucrados en el caso Chilavert actuaron en favor del intendente “Tati” Urbieta, manteniendo la prisión preventiva del periodista.
Resulta llamativa la intervención de la fiscala Sánchez: aun cuando no tiene soporte técnico de la Dirección de Laboratorio Forense para sostener la imputación, sin embargo está decidida a mantener en la cárcel al periodista.
Difícilmente una fiscala se arriesguea tan abiertamente a enviar a prisión a una persona sin indicios, salvo que cuente con la seguridad de que no será juzgada por el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM); y es aquí donde surge el nombre de la fiscala general del Estado, Sandra Quiñónez, a quien refieren como la autoridad que beneficia exclusivamente al clan Urbieta de Concepción.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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