Sequía de más de 100 días afecta a nativos y agricultura
En la comunidad indígena Acaraymi, de Hernandarias, señalan que están en situación de emergencia debido a que la prolongada sequía afectó sus cultivos de autoconsumo, por lo que claman ayuda de la comunidad y de las autoridades para cubrir sus necesidades básicas.

Los pozos se están quedando sin agua, denuncian, a pesar de que constantemente limpian, y la situación incluso podría terminar afectando al desarrollo normal de las clases. “No somos de pedir ayuda, pero ahora recurrimos a los amigos y a las autoridades porque necesitamos. No tenemos más aguas, nuestros pozos se secaron, no podemos cultivar. Necesitamos ayuda”, dijo Andrés Ortiz, líder de la comunidad. Insistió en que no pueden cultivar nada porque no llueve. “Nosotros lo que más cultivamos, tanto para consumo como para venta, es mandioca. Pero con la sequía nada podemos hacer”, dijo.
Rubén Sanabria, vicepresidente de la Coordinadora Agrícola del Paraguay, conversó con el líder indígena y dijo que es grave la situación. “Su seguridad alimentaria está con serio riesgo. La situación es igual en colonias vecinas como Fortuna Unida, Toryvete, entre otros”.
Dijo que a través del CAP se va a analizar la situación en el Ministerio de Agricultura y ver lo que se puede hacer por estas 160 familias de la parcialidad Avá Guaraní. WF
FALTA DE LLUVIA AFECTA A LA AGRICULTURA. La sequía comienza a golpear al sector productivo primario del Norte, especialmente a los pequeños agricultores, que esperan lluvia para la preparación de suelo. A la falta de lluvia se suman los pequeños focos de incendios de pastizales que crean un ambiente más difícil para los habitantes del campo.
Cientos de agricultores se preparan para el cultivo de unas 8 a 9 mil hectáreas de sésamo en Concepción, para lo cual hay promesa de apoyo estatal en el preparado del suelo.
Ahora las tareas agrícolas son nulas, pues se espera la lluvia para iniciar el trabajo, según los labriegos.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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