Repudio en Concepción al proyecto del diputado Urbieta
El proyecto de ampliación del Código Procesal que había sido presentado por el diputado colorado por Concepción Luis Urbieta, que pretendía castigar con pena privativa de libertad a escrachadores, recibió el mayor repudio de los ciudadanos norteños, que se manifestaron en las redes sociales.

Ante las publicaciones realizadas por los medios digitales nacionales y locales, los ciudadanos reaccionaron en forma vehemente con calificaciones de alto calibre como “dipuchorro”, “era un patotero juvenil”, “¿y la ayuda de emergencia cuando era gobernador?”, “le falta EPP a este tipo”, “a él lo que le falta la cárcel”, “qué bárbaro este inútil”, “garrote te falta, bandido”, entre otras expresiones.
En efecto, tras varias críticas recibidas Urbieta reculó y presentó una nota retirando su proyecto de ley. El clan Urbieta es la familia más escrachada en Concepción. Su hermano Alejandro Urbieta es intendente liberal con 37 denuncias judiciales en su contra y ha sido escrachado por meses por un grupo de ciudadanos. Su padre, Hugo Urbieta, supuestamente promotor de los hechos denunciados, también recibió varios escraches.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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