Vallemí: Luego de 38 años trasladan cobalto de planta de INC
Fuentes radioactivas de cobalto 60 que se encontraban alojadas en la planta de la INC en Vallemí desde 1981 fueron trasladadas días atrás, para su resguardo correspondiente en un almacén para alimentadores en desuso.

Las fuentes de cobalto 60 –alojadas desde hace décadas en las instalaciones de la Industria Nacional de Cemento (INC) en Vallemí, Concepción–, fueron trasladadas el martes último a un almacén especial para este tipo de materiales.
El ministro ejecutivo de la Autoridad Reguladora Radiológica y Nuclear (ARRN), Mario Ramón Gutiérrez, acompañó el procedimiento, con el fin de garantizar la seguridad necesaria.
Desde la INC se informó que, a través de la Coordinación Ambiental, fueron presentadas todas las documentaciones establecidas en el reglamento para el traslado seguro de fuentes de radiación.
Cabe recordar que el cobalto es útil para la industria del país, como también para la medicina. Se utiliza en la fabricación de productos y materiales industriales, por ser un elemento duro y resistente a la oxidación.
El mismo requiere contar con unos cuidados especiales, ya que puede generar daños, si no se procede con los protocolos correspondientes.
En febrero de 2018, la ARRN ya había realizado un procedimiento similar, de retiro de equipos radiactivos que sirvieron para el tratamiento contra el cáncer, desde un antiguo centro oncológico ubicado en el microcentro de la ciudad de Asunción.
El entonces ministro de la Autoridad Reguladora Radiológica y Nuclear, César Cardozo, había comentado que el cobalto tiene un periodo de vida útil de solo cinco años y que luego se convierte en un desecho que debe ser almacenado por alrededor de 100 años.
UH
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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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