Jóvenes voluntarios limpian calles de Concepción
Un grupo de jóvenes de un comedor de niños del barrio Primavera, de la ciudad de Concepción, realizaron ayer una limpieza general de la avenida Agustín Fernando de Pinedo como parte de un proyecto a iniciarse el año venidero.

Los jóvenes pertenecen al Comedor de Niños Esperanza Viva, que en el 2020 iniciarán un proyecto denominado Ñamopotî ñande táva. Lo llamativo de este grupo es que se encuentra integrando por argentinos, peruanos, brasileños y colombianos. Ayer los mismos aportaron su esfuerzo de recoger las basuras halladas en la principal avenida de la ciudad y luego depositarlas en bolsas.
“Es un adelanto de lo que será el proyecto a encarar el año que viene a modo de ayudar y concienciar a la población”, dijo José González, docente y coordinador.
Karen Monroy, de Cali, Colombia, indicó que 14 jóvenes misioneros de la organización Jucum operan en esta ciudad concepcionera haciendo conocer la palabra de Dios y realizando obras solidarias. “Vinimos a servir a la comunidad, a hacerle conocer a Dios, que también se preocupa de la comunidad”, señaló la joven colombiana.
El trabajo se realizó durante la mañana de ayer, jueves, y abarcó gran parte de la larga avenida de la ciudad, donde ha quedado buena cantidad de las basuras después de las fiestas navideñas.
Juventud Con Una Misión (Jucum) es la organización misionera internacional e interdenominacinal fundada en 1960 por Loren y Darlene Cunningham.
El puerto antiguo de Concepción también fue objeto de limpieza antes de las fiestas navideñas de parte de un grupo de jóvenes indignados.
Limpiaron la orilla del río Paraguay, que el 25 recibió a miles de visitantes. Sin embargo, ayer se observaron nuevamente basuras en el sitio.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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