Niño internado tras arrojar “fosforito” en frasco con diluyente
CONCEPCIÓN. Un niño de tan solo cinco años de edad está internado en el Centro Nacional de Quemaduras y Cirugías Reconstructivas (CENQUER) de Asunción, tras quedar el 15 por ciento del cuerpo con graves quemaduras que sufrió cuando explotó cerca suyo un “fosforito” que lanzó y entró en contacto con un frasco cargado con diluyente (thinner).

El hecho ocurrió la tarde del martes en el distrito de Paso Barreto, distante unos 60 kilómetros de noreste de esta capital departamental, previo a la Nochebuena.
La víctima llegó a las 14:10 del martes al Hospital Regional de Concepción, donde se aplicaron los primeros auxilios. De ahí fue trasladado de urgencia hasta el aeropuerto de la ciudad, en una aeronave de la Fuerza Aérea Paraguaya que lo transportó hasta la base del Grupo Aerotáctico, en la ciudad de Luque.
Poco después de arribar, una ambulancia del SEME lo trasladó hasta el CENQUER, donde ayer fue sometido a una intervención y actualmente está internado con pronóstico reservado.
Por segunda ocasión
Tanto las fuentes policiales como el director del Hospital Regional de Concepción, doctor Samuel Pérez, informaron a esta corresponsalía que es la segunda vez que el niño es atendido por un caso de quemadura grave.
Señalaron que la primera ocasión fue hace tres meses, aunque no se sabe con precisión si fue víctima de manipulación de pirotecnia u otra circunstancia.
La actitud imprudente de entregar petardos u otro material pirotécnico a niños de corta edad como manera de diversión en las fiestas de fin de año puede generar accidentes durante su manipulación que dejan graves secuelas en su salud.
ABC
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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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