Investigan amenazas de bomba y secuestro en dos colegios
Este martes comenzó a circular en redes sociales un audio e imágenes sobre supuestas amenazas de bomba y secuestro a alumnos de dos instituciones educativas del departamento de Concepción. Desde la Policía Nacional investigan el caso y están en alerta ante los posibles atentados que se registrarían el próximo 24 de agosto en colegios de Horqueta y en la ciudad de Concepción.
Según el comisario Ángel Cantero, jefe de seguridad ciudadana de la policía de Concepción, están muy alerta ante estas amenazas y que desde esta tarde comenzaron a reforzar la seguridad de ambas instituciones. “La amenaza es para este jueves 24 y se tiene un escrito que se rescató del colegio de Horqueta”, explicó en entrevista con el corresponsal de Nación Media.
Además del manuscrito, también está recorriendo un audio de WhatsApp sobre una amenaza de bomba y que van a secuestrar a personas. “Desde la fecha estamos vigilando las entradas y salidas de los colegios Don Bosco y María Auxiliadora. Vamos a dialogar con los padres como docentes para verificar las mochilas de los alumnos, porque la policía no puede hacer eso al tratarse de menores”, apuntó.
Agregó que hablaron con las autoridades de ambas instituciones para saber si hubo algún problema que los alumnos o padres de familia y que ya está trabajando personal de antisecuestro como de investigaciones de la Policía Nacional por estos casos. “Las autoridades como docentes desconocen si los alumnos o padres tienen algún problema con las instituciones”, manifestó.
El comisario indicó que los directores el colegio Don Bosco y María Auxiliadora ya realizaron las denuncias correspondientes, en tanto que uno de los profesionales indicó que planean suspender las clases para esa fecha. “Tenemos disponible personal táctico y expertos en explosivos que están atentos para cualquier situación”, puntualizó.
Fuente:
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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