Los educadores aglutinados en la Organización de Trabajadores de la Educación del Paraguay (OTEP) realizaron semanas atrás una movilización exigiendo, entre varios otros puntos, la merienda escolar para los niños.
Los gremialistas docentes sostienen que los pequeños y jóvenes jamás podrán concentrarse en sus estudios por falta de una buena alimentación.
El profesor Rosalino Barúa, secretario regional de la organización de maestros en Concepción, indicó que es triste la situación de los niños que solo pueden prestar atención durante las primeras horas en las aulas, debido a la poca o nula alimentación que reciben en sus casas y que debían ser reforzadas en las escuelas y colegios. Destacó que es obligación del Estado aumentar el presupuesto para el sector de la Educación y en especial lo que tiene que ver con el vaso de leche.
También dijo que si bien se avanzó en algunos aspectos queda mucho por hacer en el área educativa y que el complemento nutricional es precisamente uno de los déficits más notables.
El Ministerio de Educación también se encuentra en plena licitación para la provisión de las meriendas a colegios del área de la capital, pero el proceso aún no concluyó.
Las cifras24.000 son los niños que el año pasado recibieron la merienda escolar de parte de la Gobernación de Concepción, durante los meses de setiembre, octubre y parte de noviembre.
Seis son los meses que los responsables de los locales educativos pretenden que los niños reciban este año el vaso de leche.
En cada uno de los departamentos del Paraguay la situación de falta de merienda se repite y ya se está al final del tercer mes de clases.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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