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26 abr 2008

Los sintechos de Concepción se dividen y se acusan mutuamente

CONCEPCIÓN
El único grupo de sintechos de Concepción, denominado Ñande Rogarã, que aglutina a unos 600 interesados ahora se divide en tres. Hay denuncias judiciales por supuestas estafas, especialmente en contra de la Unión Campesina Nacional, que propicia el proyecto de viviendas propias.
Según explicó Arnaldo Santos, ex miembro de la comisión de vigilancia de la organización Sintecho Ñande Rogarã, el mayor inconveniente es la desconfianza en el manejo de los fondos y la excesiva tardanza para la compra de los terrenos prometidos por Osvaldo Cortesi, principal referente de la Unión Campesina Nacional (UCN). "Pusimos un plazo hasta el 18 de abril para la adquisición del terreno, pero no se cumplió, por ello, unas 160 familias ya se sienten estafadas y plantean una denuncia a la fiscalía" indicó.
Jorge Riveros, otro ex síndico, destacó que la denuncia es en contra de Norma Gutiérrez, ex presidenta de la comisión, quien fue la que cobró la inscripción a unas 600 personas. "La intención es que ella deslinde responsabilidad ante la Justicia y aclare dónde fue a parar el dinero", dijo.
Por su parte, Javier Núñez, esposo de Norma Gutiérrez, indicó que ellos ya radicaron otra denuncia en contra de la UCN, cuyo responsable es Osvaldo Cortesi, por supuesta estafa a los sintechos, y dijo no entender lo que pasa aclarando que su esposa no tocó el dinero transferido a Cortesi.
Hay otro grupo que responde UCN que espera que en los próximos días se adquiera un terreno de 19 hectáreas donde se harán las viviendas después.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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