Concepción.-
La mayoría de los internos de la cárcel regional de Concepción se quejaron de la mala calidad de la comida que reciben y piden agilización de sus casos judiciales. Actualmente la penitenciaría cuenta 341 reclusos, de los cuales alrededor de 100 reciben comidas de sus familiares o tienen sus implementos para cocinar.
En la parte alimenticia la carne es un artículo de lujo a pesar que existen presupuestos para el rubro. “La parte alimenticia debe mejorar aunque reconocemos que somos muchos” dijo, Fulgencio Grance, del pabellón C, y agregó que “entonces se hace una comida grande que a veces no alcanza, solo es caldo y ya no tiene la parte sólida, ya poco tiene, esa parte debe mejorar”, mencionó. “La carne a veces viene muy pelada, solo huesos (iperó, medio icanguecue lento ou, dijo en guaraní). Comentó que fideo con carne es lo máximo que consumen. Pollo dijo que llega de vez en cuando, “en un mes, tres veces”, y explicó que se consume “cuando es día de visita y viene en caldo pero no es muy bueno”. Con respecto a su caso judicial dijo que se le realizó un reconocimiento irregular, en fiscalía y ante un juez.
En la parte judicial, Valentín Fernández Benítez pidió revisión de su causa en general “porque hay personas que no sabe ni por qué está en la prisión”, se quejó también que faltan colchones. Nelson Medina, otro interno que se animó a hablar dijo que viene “solo carne pelada, eso es lo que nos viene todos los días”. Al ser consultado sobre el consumo de pollo afirmó que “no viene luego, la comida es el problema”, comentó. Mientras otro interno no quiso dar su nombre pero dijo que “ha péa la oí va ápe… peró…peró verá nderehechái pico mba’éichapa iperó”. (Eso es lo que tenemos acá, pelado, muy pelado, no ves como está pelado).
En el sector de la cocina se observó la preparación de la cena en unos tachos con un contenido casi al ciento por ciento de poroto y agua. Uno de los responsables al ser consultado sobre el tema de la carne dijo que hay “un poco de carne, aunque no sea mucha, hay”. Comentó que se suelen traer unos huesos muy pelados del frigorífico Concepción.
Por su parte, el director de la cárcel local dijo que ellos solamente reciben lo que el ministerio ordena para las penitenciarias, pero refirió que la carne se compra de Concepción de acuerdo a la necesidad que se tiene, “recibimos carne de la capital pero saben ustedes que no tenemos la infraestructura necesaria para tener demasiado tiempo los productos cárnicos y así es que por lo menos hasta los quince primeros días consumimos lo que ellos nos envían y luego ya comenzamos a abastecernos a nivel local” indicó. También el pollo se compra de acuerdo a las necesidades, comentó.
REACCIÓN
-“Problema afecta a las cárceles”El director de la penitenciaría, Dr. Vidal Berdejo, indicó que el tema alimentario afecta a la mayoría de las cárceles del país. Manifestó que el ministerio centraliza totalmente la distribución de alimentos, aunque afirmó también que algunos rubros como la carne y los panificados se compran en Concepción. “Nosotros no compramos absolutamente nada aquí a excepción de los panificados, que es de consumo diario y que no se puede estar teniendo por mucho tiempo, también la cuestión de verdura que debe ser usado diariamente, carne también, pero la mayor cantidad de granos recibimos desde la capital porque son ellos los que hacen las licitaciones y son los que adjudican a las empresas proveedoras a nivel nacional.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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