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8 oct 2008

Primera partida de sandía concepcionera llegó a la Argentina

La primera partida de sandías concepcioneras al mercado argentino logró ayer cruzar la frontera en lo que constituye para los productores un histórico paso. Fueron transportadas 2.880 frutas frescas, por un volumen total de 26 toneladas, con destino al mercado de Rosario (Argentina).Cada fruta está valuada en torno a 7.000 guaraníes . Esto implica que el cargamento representa un valor de 20.160.000 guaraníes, que al tipo de cambio actual implica unos 5.000 dólares la carga completa.
Se trata de un primer envío, que además servirá para testar las condiciones en que las frutas serán exportadas en el futuro.
En el certificado fitosanitario (salud vegetal) presentado por los responsables del traslado, se consta que diez fruticultores son los propietarios de este cargamento, socios de la Central Paraguaya de Cooperativas (Cepacoop). Cada unidad está acompañada por una etiqueta explicativa, en donde incluye el nombre de la especie, el origen (Concepción - Rca. del Paraguay), el código del productor, el peso, la fecha de cosecha y una leyenda que da el respaldo sanitario, además del número de la Acreditación Fitosantaria de Importación (AFIDI), expedida por el Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Vegetal y de Semillas (Senave).AVAL. Personal del Senave acompañó la primera partida en el paso fronterizo Falcón - Clorinda (Paraguay - Argentina). En tanto, ya se anuncia para el jueves el siguiente envío de sandías, a lo que se sumará la partida inicial de calabacitas de esta temporada.

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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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