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19 nov 2008

Campesinos rechazan la edificación de comisaría

KURUSU DE HIERRO, HORQUETA (La Nacion)
Dirigentes campesinos de Kurusu de Hierro, Horqueta, departamento de Concepción, rechazan la construcción de una comisaría que estará funcionando en dicha comunidad.
Dicen que hay otras prioridades, y que la intención del Gobierno es nada más que amedrentar a la población necesitada.
Demetrio Alvarenga, dirigente del lugar, sostuvo que los policías nunca actuaron ecuánimemente, sino más bien favorecieron los intereses de los más poderosos.
"A nosotros nadie nos consultó para la construcción, ellos ingresaron sin permiso a nuestra comunidad y ejecutaron la obra, nosotros queremos que este edificio se convierta en una oficina del MAG, que nos asista técnicamente", indicó.
Casildo López, dirigente de sin tierras, señaló que el problema no pasa por la construcción de una comisaría, el problema es por la falta de caminos, puesto sanitario, asistencia técnica a los campesinos, etc., porque en la comunidad hay una ausencia total del Estado, dijo.
"Si pretenden una comunidad tranquila y trabajadora, deben poner las condiciones para producir y desarrollarse, y no construir comisaría y traer a uniformados de la FOPE, que son francos tiradores adiestrados a matar", mencionó.
Por su parte, el jefe de la comisaría de Horqueta, comisario Ricardo Chaparro, dijo que la presencia policial sólo molesta a quienes andan al margen de la ley y que el resto de la población está sumamente contenta. Dijo que el objetivo es combatir todos los ilícitos que se cometan en la zona.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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