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1 dic 2008

El fuerte de San Carlos, un sitio histórico y turístico olvidado

SAN CARLOS DEL APA (Corresponsal ABC).
El fuerte de San Carlos, construido en el siglo XVIII, puede ser un punto turístico y generador de fuentes de ingresos a la población sancarleña.

Está a 6 km. del casco urbano de la localidad y fue restaurado y preparado para ser utilizado como hotel, por un valor de 120 mil dólares por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI). Sin embargo, actualmente las malezas se están apoderando del lugar.
Además de la falta de caminos en buenas condiciones, no cuenta con agua potable, pero según datos, en el lugar se realizó la perforación de un pozo artesiano, que no se pudo concluir porque las grandes piedras impiden proseguir con los trabajos de perforación.
Cómo si la falta de caminos no bastara para mantener atrasada a San Carlos, la población no cuenta con médicos, medicamentos y los jóvenes no pueden concluir sus estudios secundarios por la falta de un colegio. A consecuencia de todas estas carencias, la población emigra principalmente al Brasil, donde las oportunidades son mayores.
Además de la Escuela Básica, a la que asisten alumnos hasta el noveno grado, los habitantes cuentan con el Liceo San Carlos, hasta el segundo año de la media. Aquí, siete docentes desde hace siete años trabajan “ad honoren”, explicó el profesor Braulio Ramón Lezcano.
Al igual que la salud, la educación es mejor en la ciudad de Caracol, por eso muchos niños y jóvenes se trasladan a este lugar para estudiar. Todos estos factores hacen que la población de San Carlos del Apa prefiera ser “ciudadana brasileña”.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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