ARROYITO, Dpto. de Concepción (ABC enviado especial).
Los asistentes fiscales de la Unidad Penal de esta ciudad, Mílner Rojas y Fabio Echegaray llegaron hasta esta compañía ayer para investigar la acción de supuestos campesinos sin tierra que quemaron el motor de una topadora en la estancia Santa Edelia.
Los funcionarios públicos trajeron las evidencias del hecho que se produjo en la noche del viernes. El establecimiento está ubicado en el núcleo número 4 del asentamiento de Arroyito, propiedad de Jorge Luis Zannetti (brasileño), residente en Dourados, estado de Mato Grosso do Sul (Brasil).
En las inmediaciones del establecimiento, los campesinos habían montado un campamento amenazando con ingresar a la propiedad, pero la abandonaron luego de la destrucción de la maquinaria. Los asistentes fiscales informaron que en el momento del hecho, los agentes policiales que resguardaban el asentamiento no se encontraban en el lugar.
Los intervinientes, en compañía de agentes policiales de las comisarías de Yby Yaú y Azote’y indicaron que la destrucción de la topadora representa una pérdida de unos G. 150 millones.
Según Cristian Ramón Hidalgo, empleado de la estancia, luego de destruir la topadora, los campesinos, a quienes no pudo identificar, realizaron varios disparos al aire y se retiraron en dos motocicletas. Los atacantes dejaron panfletos en los que se identifican como miembros del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) y solicitan la reforma agraria y la convención constituyente popular. La nota culmina con la frase “Patria, Socialismo o Muerte”.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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