Detienen a policías y funcionarios de Seam por exigir coimas a madereros
CONCEPCION.
Cuatro policías y dos funcionarios de la Secretaría del Ambiente (Seam), uno de ellos ad honorem, fueron detenidos ayer en la Colonia San Alfredo, distante unos 120 kilómetros de esta capital departamental, durante una intervención fiscal-policial. Fueron denunciados por solicitar coimas a los madereros de la zona.
Los acusados y detenidos por los fiscales Gloria Torres y Richard Alarcón y agentes encabezados por el jefe de Policía de Concepción Julio César Sosa son: el comisario Cristino Ever Aranda, jefe del Departamento de Investigaciones de la Policía de Concepción; el suboficial ayudante Santiago Delgadillo, suboficial Oscar Rivas Flores y el suboficial ayudante Angel Colmán. Los funcionarios detenidos de la Seam son Miguel Lugo y Cristóbal Agüero, el primero de ellos es el coordinador regional de la Secretaría del Ambiente.De acuerdo con los datos, los policías y los funcionarios del Estado detuvieron ocho camiones el pasado viernes a la madrugada en la colonia San Alfredo, solicitando la suma de 5 millones de guaraníes por cada vehículo que transportaba rollos de diferentes especies. Supuestamente, de los ocho rodados, cinco fueron liberados tras haber pagado una millonaria suma de dinero. Tres choferes de los camiones se negaron a pagar la coima y estaban siendo trasladados con su cargamento hasta la comisaría de la colonia San Alfredo.Tras esta situación, un grupo de madereros interceptó el vehículo estatal y exigió que devolvieran todo el dinero que los intervinientes habían recaudado.Cerca de allí fue encontrado otro monto similar de dinero que estaba guardado en el maletín que estaba en poder del comisario Aranda. El hallazgo de otros 5 millones se produjo a unos 500 metros de ese lugar, al costado de la ruta. Todos están recluidos en la jefatura policial local, a disposición de la fiscalía.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
No hay comentarios:
Publicar un comentario