HORQUETA. Un docente y a la vez abogado, identificado como Vicente Ramón Silva, ingresó a un predio de 149 hectáreas adjudicadas a los hermanos Anacleto (37) y Fermín Casanova Jara (47).
El letrado denunció a los labriegos supuestamente por haberlo atacado con armas de fuego. El inmueble se encuentra en la localidad de Naranjaty’i, a unos 18 kilómetros de esta ciudad.
Ante la denuncia presentada por el abogado Silva, quien desempeña su labor de docente en una escuela de Brasilcue, la policía aprehendió a los hermanos Anacleto (37) y Fermín Casanova Jara (47), quienes fueron liberados inmediatamente por orden del asistente fiscal, Abog. Hugo Paredes.
El Dr. Luis Ramón Grance, abogado de los Casanova, calificó de injusta la demora de ambos e indicó que la denuncia de su colega es una farsa.
Anacleto Casanova desmintió categóricamente el hecho e indicó que su denunciante en compañía de otras personas ingresó a sus tierras el jueves último, donde levantaron una pequeña vivienda, que derrumbaron para justificar que fueron atacados a tiros.
Por su parte, el abogado Silva, quien en un principio dijo que el inmueble al que ingresaron es de ellos, posteriormente sostuvo que unas 70 hectáreas le corresponde a la comunidad para alimentar a sus ganados. Agregó que golpearon en la cabeza a su compañero, Cipriano Rodríguez, con la culata de un revólver.
Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies y basado en la politica de cookies de Google Adsense. Puede leer a continuación el enlace
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
No hay comentarios:
Publicar un comentario