CONCEPCION (ABC).
La consulesa honoraria de México en Concepción, Dra. Yolanda Canale de Bogarín, entregó en donación cinco computadoras a la escuela indígena “San Juan Diego”, ubicada en el barrio Redención de esta ciudad. Unos 146 alumnos asisten regularmente a la institución desde maternal hasta el séptimo grado.
María Laura Princigalli de Quevedo, directora de la escuela beneficiada, indicó que cuatro computadoras serán destinadas a la utilización de los alumnos. Mientras que una quedará en la dirección, para tareas varias.
“La institución no contaba con una computadora. Esta donación será de gran ayuda para la escuela. Ahora vamos a abocarnos a la búsqueda de un profesor que pueda enseñar en forma voluntaria a nuestros alumnos”, explicó.
Por su parte, la Dra. Yolanda Canale de Bogarín dijo que quiere retribuir en algo a Concepción lo que le dio a ella. “Espero que otras personas sigan mi ejemplo y ayuden a esta comunidad. Agradezco a las personas que me regalaron las computadoras para que pueda donar a esta institución”, refirió.
Asimismo, mencionó que el próximo mes se iniciarán las obras para la construcción, en la comunidad indígena, de 32 casas de material cocido que será financiado por la propia consulesa honoraria.
LA COMUNIDAD
Actualmente, 286 indígenas viven en el barrio Redención, la mayoría se dedica a la venta de periódicos, otros realizan trabajos casuales en la ciudad, mientras algunos otros trabajan en estancias. Próximamente, se iniciará la construcción de una huerta que ayudará al sustento de los nativos. Los indígenas son de las parcialidades Angaite, Sanapaná, Lengua, Chamacoco y Guaná.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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