Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies y basado en la politica de cookies de Google Adsense. Puede leer a continuación el enlace

24 oct 2009

En accidente de avion mueren 2 personas


Una avioneta que transportaba al abogado Felino Amarilla y a otras tres personas capotó tras el despegue en una estancia cerca de Vallemí. El piloto y una mujer murieron, Felino resultó con quemaduras de importancia y el tío de este, Roberto Goitia, se encuentra muy grave.

En principio no hay indicios de un atentado. Hubo otro accidente, sin víctimas, con una aeronave en Caazapá en la que viajaban dos parlamentarios. Como si fuera poco, pasajeros de Pluna sufrieron un tremendo susto al aterrizar en Asunción en medio de severísimas turbulencias.
La aviación vivió ayer un día de luto: un grave accidente en Vallemí causó dos muertos y dos heridos graves. En otro percance, una avioneta cayó en Yuty, sin registrar heridos. El tercer caso fue el aterrizaje de emergencia de una aeronave de Pluna, por turbulencias. Una jornada negra vivió ayer la aviación civil de nuestro país: un grave accidente en Vallemí causó la muerte de dos personas y quemaduras graves a otras dos; una avioneta cayó en Yuty, causando golpes y contusiones a sus ocupantes, felizmente sin heridas preocupantes, y el tercer caso involucró a una aeronave de Pluna, que debió realizar un aterrizaje de emergencia a raíz de desperfectos técnicos causados por una fuerte turbulencia. En el caso del incidente en Vallemí, los heridos graves son el abogado Felino Amarilla y su tío Roberto Goitía; fallecieron Nelson Ayala, piloto de la aeronave Cessna 172, con matrícula ZP-BVL, y Mariza Ríos, persona muy cercana a la familia. El accidente se registró cerca de las 14:00, en el establecimiento ganadero La Estrella, propiedad de Felino Amarilla. La avioneta a cargo de Nelson Ayala despegó transportando a las tres personas mencionadas.

Heroísmo de su custodio

Al pasar un minuto del despegue, ya fuera de la cabecera norte de la pista, el avión comenzó a perder altura, hasta caer en un descampado, muy cerca del río Apa. En la cabecera de la pista se encontraba el custodio de Felino Amarilla, Próspero Arévalos, quien al observar que la aeronave comenzaba a caer subió a una camioneta y se dirigió al sitio donde finalmente se produjo el impacto. Arévalos encontró el avión envuelto en llamas. Sacó a Felino Amarilla, luego a Roberto Goitía y cuando se disponía a acercarse nuevamente a la avioneta se produjo una violenta explosión. Arévalos socorrió a Felino Amarilla y Roberto Goitía en medio de las llamas, intentó salvar también a Mariza Ríos, que sentada al lado del piloto y con vida, atrapada en medio de hierros retorcidos. Mariza se movía con violencia en procura de liberarse. El piloto Nelson Ayala estaba desvanecido, apoyado sobre el tablero de comando. En el gremio de los aviadores, Ayala, de unos 30 años, está considerado un buen piloto, con mucha experiencia y sentido de responsabilidad.

Auxilio de los heridos


Una avioneta Cessna 206 se utilizó para transportar a Felino Amarilla y Roberto Goitía hasta la localidad de Vallemí. En el centro de salud local recibieron los primeros auxilios.
Entre tanto, se registró la alerta para el Servicio de Búsqueda y Rescate (SAR). El avión ambulancia de la Fuerza Aérea Paraguaya, equipada como unidad de terapia intensiva, se trasladó hasta Vallemí con personal del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay. Felino Amarilla tiene quemaduras diversas en 35 por ciento de su cuerpo, que afectaron sobre todo su pecho, brazos y piernas. Roberto Goitía tiene 80 por ciento del cuerpo quemado. Las restos calcinados de Ayala y Ríos quedaron a cargo de la fiscalía.

No hay comentarios:

C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

INFORMACIONES EN SALUD Y MEDICINA

MEDICINA NATURAL PARAGUAY