CONCEPCION (ABC, corresponsal). El decano de la Facultad de Medicina de esta ciudad, Dr. Ramón Miguel Acosta Ramos (47), sufrió ayer a la madrugada un atentado por parte de dos desconocidos, quienes dispararon con arma de fuego contra su persona. Los proyectiles no dieron en su humanidad, pero impactaron en la puerta de su automóvil.
El intento de asesinato se produjo alrededor de las 01:35 en el barrio Villa Armando, en momentos en que el directivo universitario se retiraba de una cena con amigos.
“Nos retirábamos de una cena y cuando iba a subir a mi auto veo que se acerca una moto con dos personas, quienes abrieron fuego contra mi persona. Instintivamente me arrojé al suelo y pude eludir las balas que sí dieron en mi vehículo”, manifestó el decano, quien relacionó el hecho con la presunta amenaza que recibió recientemente en su teléfono celular. El decano había sufrido el año pasado un atentado de esta misma característica.
Ante la consulta sobre una eventual participación del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), respondió “que es difícil, puesto que ellos necesitan un médico y no tienen por qué intentar matarme”.
El responsable del Rectorado de la Universidad Nacional de Concepción, Dr. Clarito Rojas Marín, manifestó su repudio por el ataque sufrido por Acosta.
“Repudiamos hechos de esta naturaleza, afecte a quien afecte”, indicó. Aclaró por otro lado que “no aceptamos en ningún caso que hechos de esta naturaleza se relacionen con las gestiones que estamos realizando armónicamente a pesar de las limitaciones. Nuestro deseo es que la investigación se profundice y se aclare todo”.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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