Concepción.- (LN)
Periodistas, militares, policías y fiscales abarrotaron estos locales en los últimos días. Los hoteles, hospedajes y bares de Concepción y Horqueta están abarrotados de periodistas, militares, fiscales y autoridades del Ministerio del Interior y otros órganos del Estado.
Numerosas personas viajaron desde la capital y otros puntos del país a esas ciudades, tras la matanza de un policía y tres peones de estancia, ocurrido el miércoles y que fue ejecutada por parte de integrantes del Ejército Paraguayo del Pueblo.
Paradójicamente, la muerte de las cuatro personas trajo “bonanza” para los dueños de este tipo de comercios, pero a la vez genera indignación en la población, que espera cuanto antes sean detenidos los criminales que integran esta peligrosa banda.
Los hoteles no dan abasto, la demanda de periodistas, militares, policías y funcionarios del Ministerio Público supera por completo la capacidad de estos locales, que no cuenta con las habitaciones suficientes como para albergar a tanta gente.
Los empresarios dedicados al ramo están haciendo su “agosto”, ciertamente gracias al EPP, cuyos integrantes son buscados intensamente por los ahora ocupantes de los hoteles.
Es más, se espera que en los próximos días lleguen más militares en la zona, una vez que el Parlamento Nacional apruebe el pedido de estado de excepción, a pedido del presidente Fernando Lugo. Es paradójico, pero el EPP trae bonanza en el Norte a los propietarios de hoteles.
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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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