Lugo reconoce que el estado de excepción fue un fracaso
CONCEPCION (ABC). El Gobierno reconoció oficialmente ayer en Concepción el fracaso del operativo conjunto “Py’aguapy”, ejecutado en cinco departamentos en el marco del estado de excepción que se declaró para desbaratar el EPP. También se admitió que uno de los principales inconvenientes con los que tropezó la misión fue la mala relación entre las Fuerzas Armadas y la Policía. Hubo quejas contra el Ejecutivo por el abandono a la zona norte del país.La audiencia pública de evaluación del alcance del estado de excepción se realizó ayer a la mañana en el Club Concepción, donde llegó el presidente de la República Fernando Lugo, acompañado de varios de sus ministros. Pero una vez más, el ministro de Defensa, Luis Bareiro Spaini, estuvo ausente.
También participaron los gobernadores Emilio Pavón, de Concepción; Juan “Ancho” Ramírez, de Amambay, y José “Pakova” Ledesma, de San Pedro, al igual que intendentes y concejales municipales y departamentales, autoridades policiales, religiosas y representantes de la ciudadanía.
La mesa evaluadora estuvo integrada por el Mandatario, el ministro del Interior Rafael Filizzola, el general Bartolomé Ramón Pineda, por las Fuerzas Armadas, y el Crio. Gral. Victorino Martínez, en representación de la Policía.
El primero en hacer uso de palabra fue el Gral. Pineda, uno de los integrantes del comando de operaciones conjuntas, quien solo se limitó a detallar las estadísticas sobre la medida excepcional.
Pese a la gran movilización de tropas, ningún miembro activo o colaborador del Ejército del Pueblo Paraguayo fue detenido.
“Mucho aún se debe avanzar”
El ministro del Interior Rafael Filizzola, durante su discurso, reconoció oficialmente el fracaso de la misión conjunta. Dijo que “mucho aún se debe avanzar para una eficaz complementación de las fuerzas públicas”, en alusión a la crisis entre las Fuerzas Armadas y la Policía, el principal obstáculo con que se tropezó para concretar exitosamente el operativo desplegado para desbaratar el EPP.
El secretario de Estado calificó el asalto de militares a la subcomisaría de Hugua Ñandu, episodio que desató la crisis, como “un hecho aislado”, pero que les sirvió para aprender y tratar de complementar a las fuerzas de seguridad para futuras misiones.
El estado de excepción fue declarado tras el asesinato de cuatro trabajadores, entre ellos un policía, dentro del predio de la estancia “Santa Adelia” de Arroyito, distrito de Horqueta, el 21 de abril pasado.
El cuádruple asesinato fue atribuido a combatientes del EPP, por lo que justamente se convocó a una medida excepcional.
Ganaderos Una vez más, ganaderos nucleados en la ARP exigieron garantías al Presidente de la República para “poder trabajar tranquilos”, según dijo uno de los productores que habló durante la audiencia. Los hacendados reclamaron mayor firmeza del Ejecutivo en la lucha contra la delincuencia y pidieron seguridad física y jurídica, ya que conforme a los datos que manejan, el 50% de los ganaderos ya no acude a sus estancias por temor a ser secuestrados. Luis Lindstron y Fidel Zavala, ambos ganaderos del Norte, fueron víctimas de plagios del EPP.
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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