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28 nov 2011

Menor desnutrido había sido diagnosticado con epilepsia

(ABC) El menor J.D.C.R., que fue hallado en grave estado de desnutrición en Concepción, había sido atendido hace unos 7 años en el Centro Maternoinfantil de San Lorenzo y diagnosticado con una encefalopatía epiléptica; según informó Pedro Mendoza.


El hombre acercó a nuestra redacción un estudio de electroencefalografía que se le había realizado al niño cuando tenía unos 11 meses de vida, así como una cartilla de vacunación en la que se debía registrar los biológicos aplicados al menor.
Mendoza señaló que hace 7 años  conoció a Blanca Rotela y al niño a través de un hombre que le arreglaba los zapatos, llamado Clemente. Indicó que el mismo sería primo o hermano de la madre del chico, y que al conocer el caso les ofreció ayuda.

Agregó que, por aproximadamente ocho días, ayudó a que el chico sea atendido por una neuróloga en el Centro Maternoinfantil de San Lorenzo y los albergó en su departamento del barrio Villa Morra de Asunción.
De igual manera, indicó que compró la leche y los medicamentos indicados; pero que luego Blanca Rotela desapareció con el menor sin ninguna explicación.
Remarcó que en la ocasión, el niño había sido diagnosticado con Síndrome de West, una encefalopatía epiléptica de la infancia,  grave y muy poco frecuente.
“Siempre hubo negligencia por parte de la mamá”, exclamó el hombre, quien aseguró lamentar mucho el estado en que se encuentra actualmente el menor de ocho años.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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