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27 nov 2011

Niño con desnutrición desaparece


CONCEPCIÓN (ABC). El niño J.D.C.R. (8) que presenta un grave cuadro de desnutrición, infección respiratoria y deshidratación,  “desapareció” de su casa junto con sus hermanos  y  no pudo ser internado ayer en el Hospital Regional local. Las personas que intentaban cumplir con la orden del Juzgado de la Niñez y la Adolescencia llegaron a la casa donde residía el menor y no hallaron a nadie.

J.D.C.R. pesa solo 8,4 kilos y fue internado en el Hospital Regional de Concepción durante 10 días, después  de  que la fiscalía interviniera en el caso. 
El viernes,  la jueza de la Niñez y la Adolescencia,  Angélica María González de Bonzi, ordenó que el menor sea nuevamente internado en el local asistencial porque su salud apeligra, pero la disposición no  se cumplió porque en la casa que habitaba  en el barrio San Roque, nadie  estaba.

El menor vivía con una hermana, también menor de edad, un  hermano y la pareja de este. El 6 de noviembre pasado, a  pedido de los  vecinos, la fiscalía rescató al menor y lo derivó al Hospital Regional   a raíz de una infección respiratoria.
Los padres del niño,  Alfredo César Cristaldo Servín (40) y Blanca Rotela (40),  están separados y no se hacen cargo del menor. Ambos deberán comparecer  mañana ante el fiscal Richard Alarcón Arredondo y se exponen a una imputación por incumplimiento del deber del cuidado y la educación.
Francisca Alarcón,  vecina de la familia,  expresó  que hace tiempo  el niño está enfermo. “Hace más de un año que viven en esa casa, una vez se enfermó y cuando eso  le vimos; le envolvieron y le llevaron al hospital”, relató la mujer.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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