Los concepcioneros tampoco se salvan del avance del agua
Concepciòn.- (UH) Dos días de lluvia soportó el Departamento de Concepción, y muchas comunidades rurales están aisladas por corte de caminos e inundación de viviendas . La agricultura también experimenta pérdidas.
Las últimas precipitaciones caídas en la madrugada de este jueves llenaron los caudales hídricos y provocaron inundaciones a comunidades rurales, tales como Espajín, Santa Librada de Horqueta, Romero Potrero, Km 16 de Concepción, aparte de los barrios bajos de la capital departamental.
Pobladores de Espajín, Horqueta, fueron sorprendidos por el desborde del arroyo que lleva el mismo nombre. Algunos vecinos que sintieron que las aguas ingresaron a sus casas en la madrugada, tuvieron que desalojarlas en forma urgente. "El arroyo suele desbordarse, pero nunca entró agua a nuestra casa", manifestó uno de los pobladores afectados.
Una situación similar ocurrió en Romero Potrero, distante a 8 km de Concepción. Las aguas acumuladas desbordaron las cunetas e ingresaron a las viviendas de los pobladores. El problema se prolongó durante todo el día de ayer, ya que las lluvias, por más que no fueron fuertes, persistieron.
LORETO.
La ciudad de Loreto quedó también aislada, ya que el camino en construcción se halla clausurado y las alternativas están intransitables por desborde de arroyos.
Según los agricultores, los cultivos fueron duramente golpeados, ya que los productores no están pudiendo trabajar en la chacra.
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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