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24 abr 2012

Un joven victima de Dengue grave murió en el avión

Concepcion.- (ABC) Cristóbal Prieto, de 20 años de edad, con diagnóstico de dengue grave y que fuera trasladado ayer con urgencia desde el hospital regional de Concepción, falleció en el trayecto a Asunción en el avión -ambulancia en el cual venía, según informó ayer el presidente de la junta departamental de Horqueta, el concejal Carlos Ledesma.

Comentó que intentaron conseguir el avión para que el joven pueda salvar su vida porque los médicos del hospital regional le recomendaron que ya no podía ir ni siquiera en ambulancia por su cuadro de gravedad, por lo que lograron conseguir el avión a través del Ministerio de Salud Pública.
Ledesma reconoció que se tardó bastante en la gestión de conseguir a qué hospital de la capital debía ser trasladado el paciente, pues al parecer el sistema de referencia y contrarreferencia, una vez más, no funcionó en este caso.
Intentamos hablar con la Dra. Eugenia Noceda, médica de guardia del hospital regional de Concepción, para conocer más datos de la situación del joven fallecido, pero nos informaron que estaba con demasiados pacientes “porque el hospital está lleno de gente”, nos dijo la persona que atendió el teléfono del nosocomio.
El joven se habría internado a causa de síntomas del dengue en un sanatorio privado de Horqueta, luego fue remitido al hospital regional, desde donde, debido a su gravedad, fue trasladado a Asunción, pero falleció lamentablemente en el trayecto.
La víctima es de la comunidad de Agaigó, jurisdicción de Horqueta.

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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