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23 abr 2012

Lugo no debió meterse en política, dice monseñor

Concepción.- El obispo de Concepción, monseñor Zacarías Ortiz, indicó que la actual “falta de timón” del Gobierno obedece a que Fernando Lugo, como exobispo, nunca debió meterse en política, ya que -según justificó- no está capacitado. 


El religioso se refirió a la gestión del presidente Lugo, a quien calificó como sin dirección. “Eso nos habla de por qué uno no se mete donde no tiene que meterse”, refirió, en conversación con la 780 AM.
Ortiz explicó que los obispos no están capacitados para gobernar. “Algunos estudiamos cosas especializadas, como la sociología, como lo hizo Lugo, pero la política va mucho más allá”, expresó.
Indicó que el actual mandatario cometió un grave error al salirse del obispado para pujar en las elecciones del 2008.

IGLESIA NO PUEDE SER MEDIADORA DE CRISIS

Ortiz igualmente se mostró opuesto a que la Iglesia actúe de mediadora en la crisis entre el Senado y la Corte, generada por la disparidad respecto a la inamovilidad de los ministros del Poder Judicial.
“No estoy de acuerdo con que la Iglesia deba inmiscuirse en temas como estos”, aseveró.
Indicó que este conflicto está plagado de intereses particulares y pura “politiquería”, por lo que la institución podría mancharse, en caso de intervenir.
El líder de la Iglesia Católica se refirió a la carta de la Conferencia Episcopal Paraguaya (CEP) en la cual se insta a los poderes a instalar una mesa de diálogo para hacer frente al conflicto.

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C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS

Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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