Frigorífico Concepción amplía sus instalaciones y lanza productos
El Frigorífico Concepción, cuya planta cárnica está ubicada en la ciudad de Concepción, está realizando una inversión de 2.500.000 dólares en la ampliación de sus depósitos. Esto le permitirá incrementar en un 30% su capacidad de almacenamiento. El 95% de su producción es exportado a Chile, Rusia, Brasil e Israel.

“Nuestro frigorífico es el mayor del Paraguay y en Concepción estamos generando 1.200 puestos de trabajo en forma directa y entre 5 y 6 mil en forma indirecta”, señaló Marco Hermann, director administrativo del Frigorífico Concepción.
Ubicado en una superficie de terreno de 99.700 m2, el frigorífico lleva 16 años en la ciudad norteña. En la actualidad el 95% de lo que produce es para la exportación, siendo Rusia, Chile y Brasil su mercado principal, el restante 5% (costilla y menudencias), es para el mercado local.
Hermann indicó que la capacidad instalada para el faenamiento es de 1.200 cabezas de ganado al día que generan un promedio mensual de 30 millones de dólares en el rubro de exportación.
“También exportamos a Israel, pero el proceso de faenamiento es más lento ya que debemos cumplir con las normas religiosas para lo cual trabajamos con 1.000 animales al día”, dijo.
Con respecto a la fábrica procesadora de cuero, señaló que el material es exportado a Italia, el producto es el Wet Blue, que es un tipo de cuero curtido al cromo y sin ningún tratamiento posterior.
Hermann anunció que el año que viene el grupo empresarial abrirá una nueva planta industrial en la ciudad de Encarnación y próximamente lanzarán al mercado la carne condimentada lista para poner a la parrilla o llevar al horno.
El frigorífico tiene un equipo de trabajo permanentemente entrenado y para la distribución de sus productos cuenta con 7 locales en diversos puntos, en Asunción, Mariano Roque Alonso, Limpio, Luque y próximamente habilitará un local en Pedro J. Caballero.
Fuente: ABC
C O M E N T A R I O S DE CONCEPCION NOTICIAS
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
Ciudadano de Concepción!
“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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