Exintegrante del EPP: “El Gobierno es cómplice del grupo armado”
Dionisio Olazar, exintegrante del Ejército del Pueblo Paraguayo, aseveró que la población norteña se calla porque ya no sabe ante quien denunciar a los miembros del grupo armado. Expresó que "las autoridades no quieren terminar con el EPP porque se benefician de ellos". Denunció además que los policías colaboran con el grupo armado a cambio de dinero.

"Las autoridades siempre me desacreditan, pero ahora está a la vista todo lo que yo había dicho. La muerte de Luis Lindstron era un secreto a voces, ya sabíamos desde hace mucho. Según la gente, se venía escuchando que se le iba terminando la hora del ganadero días antes de su asesinato", aseguró a Radio UNO el exintegrante del EPP, Dionisio Olazar.
Agregó que entre los pobladores del norte del país se manejan nombres y apellidos de estancieros de Kuruzu de Hierro, quienes serían objetivos del EPP. En tal sentido aseveró que "es una pelotudes" lo que dijo el senador Alfredo Jaeggli, quien pidió a los ganaderos que se muden a la capital del país.
Olazar aseguró que los pobladores norteños ya no saben a dónde ir a denunciar a los integrantes de la banda criminal, puesto que nadie les hace caso, y prefieren callarse. "Lo que yo percibo es que no hay un interés real de las autoridades por detener al EPP. La gente incluso colabora con nombres y hasta fotografía de los líderes del EPP, pero las autoridades no hacen nada", afirmó.
Señaló que el presidente Federico Franco jamás ha tomado medidas contra el grupo armado y que "todos vemos al EPP menos el gobierno". Relató que la gente desfila en su casa llevando informaciones sobre la banda criminal, pero ya no quiere colaborar con la Policía Nacional.
Se refirió además a la supuesta complicidad de los uniformados con el grupo subversivo y aseguró que no todos los policías son corruptos, pero que hay muchos agentes que colaboran con el EPP "a cambio de dinero".
Indicó que cuando el EPP tiene un objetivo, ellos se "acuartelan" en los campamentos en el monte y luego de realizar sus golpes, vuelven a los asentamientos.
"Si yo fuera autoridad, no buscaría a los que llevan azucar y galleta, agarraría a las cabecillas del EPP. Las autoridades no quieren terminar con la banda delictiva porque se benefician de ellos, obtienen dinero de todo esto", puntualizó Olazar.
Fuente: HOY
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La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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