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21 mar 2014

Familias humildes reciben asistencia

  • BELÉN.- Unas 500 personas de comunidades de Lemó y Santa Librada del distrito de Belén, Departamento de Concepción, fueron asistidas en el marco del operativo Angirú XVIII.
Los pobladores se mostraron contentos, pero también reclamaron mejoramiento de sus caminos.

La Policía Nacional en cooperación con otras instituciones se destacó el miércoles en la Escuela Básica número 1774 Don Eustaquio Rojas Zavala de la localidad de Lemó donde los diferentes profesionales brindaron atención médica en las áreas de odontología, pediatría, oftalmología, ginecología y clínica. También gestiones de documentos personales y armas.

En total realizaron 654 atenciones y fueron beneficiadas 524 personas de la comunidad y área circunvecina. Además se procedió a la entrega de sillas de ruedas para dos pobladores del distrito de Belén y otro de Concepción.

La mayor asistencia se dio en clínica general donde 147 personas fueron atendidas, en pediatría 100, odontología y oftalmología 116 y ginecología 35, entre otros.

Según explicaron los responsables, teniendo en cuenta el éxito de este tipo de actividades, la misma se repetirá en la localidad de Saladillo, Concepción a fines de abril próximo.

RECLAMOS. Wilfrido Cardozo, dirigente de la comunidad Lemó valoró el esfuerzo realizado por el gobierno en hacer de este tipo de asistencia a la población, que para él se da por primera vez. Sin embargo, reclamó el mejoramiento de sus caminos, ya que la Ruta V antigua está abandonada en estado intransitable, más aún en época de lluvia.


Fuente: UH

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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción. La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común. Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos. La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento. Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural. La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros. Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como: la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad. Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público. Ciudadano de Concepción! “Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.” "La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres" Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.

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