Todos los organismos de seguridad permanecen en máxima alerta en el Norte del país, ya que además del secuestro del menor Arlan Fick Bremm (16), quien hoy cumple un mes en cautiverio, ahora la nueva preocupación consiste en que los miembros del grupo terrorista Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) se hagan pasar por policías en sus próximos ataques y actúen con los equipamientos, uniformes y centenares de municiones que robaron el martes de mañana al interceptar a un vendedor, en la localidad de Kurusu de Hierro.
HORQUETA, Dpto. de Concepción. El fiscal de esta ciudad, Joel Cazal, declaró ayer que a partir de ahora a los pobladores del área de influencia del EPP y hasta a los mismos elementos de las fuerzas policiales y militares les podría resultar difícil identificar una verdadera barrera, ya que los criminales robaron los uniformes oficiales que utilizan las fuerzas especiales.
El agente del Ministerio Público incluso señaló que se debe considerar un eventual cambio de uniforme de policías que prestan servicios en la zona donde opera el EPP.
Cazal informó que hoy tomará declaración al vendedor Elpidio Álvarez Vera (33), empleado del “Comercial Alo”, negocio ubicado frente al Hospital Militar de Asunción.
El trabajador fue emboscado y asaltado por una columna del EPP el martes de mañana, cuando llevaba en un vehículo un total de 400 cartuchos, entre calibre 38 y 9 mm, así como 40 juegos de uniforme azul de la Policía, 20 botas tácticas, una caja llena de linternas de comando, ocho pares de calzados deportivos, seis chalecos tácticos, 12 mochilas para para’i y seis camperas azul y negro también de la Policía, entre otros equipamientos.
Todas las mercaderías debían ser vendidas a los policías de la comisaría 21ª de Kurusu de Hierro.
Por otro lado, el funcionario mencionó que pedirán informes a la Dimabel para determinar si la empresa contaba con el permiso para el transporte y la venta de las municiones y si estaba autorizada a vender los uniformes policiales oficiales, que ahora están en manos de los criminales del EPP.
El mismo grupo
Este nuevo golpe del EPP, que pasa a ser el número 91 desde su primera aparición en 1997, aunque como la “banda de Choré”, ocurrió a solo 26 kilómetros de la casa del menor Arlan Fick Bremm, de 16 años, quien fue secuestrado en la colonia Paso Tuyá hace exactamente un mes.
Conforme a los datos recabados, los delincuentes que robaron las municiones y equipos policiales serían parte del mismo grupo que mantiene cautivo al menor.
Complicidad
Otro dato relevante surgido ayer supone que algunos de los policías locales habrían facilitado la información al EPP para perpetrar la emboscada.
12 golpes en la misma zona
Con el robo de equipos tácticos, uniformes y municiones, el EPP acumula 12 golpes en la localidad de Kurusu de Hierro, uno de sus principales bastiones.
Incluso la comisaría local también fue blanco de un atentado de la banda armada, hace un año.
Entre otros duros golpes del grupo delictivo figuran el asesinato de dos policías de la FOPE, en un monte, y el crimen de dos civiles.
Fuente: ABC
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Ciudadano! Sé participe del desarrollo de Concepción.
La ciudad es el espacio común donde transcurren nuestras vidas, sueños y actividades cotidianas. Sin embargo, muchos ciudadanos muestran una preocupante inconsciencia respecto al cuidado de nuestro entorno común.
Esta falta de responsabilidad se refleja en acciones aparentemente pequeñas como arrojar basura en la vía pública, dañar espacios públicos, ignorar o irrespetar normas de tránsito, pero que, acumuladas, generan un impacto profundo en la calidad de vida de todos.
La raíz de esta inconsciencia ciudadana suele darse por la percepción de que la ciudad es un espacio ajeno, administrado únicamente por las autoridades. Entonces, el ciudadano se convierte en un usuario pasivo que exige servicios, pero no se reconoce como corresponsable de su mantenimiento.
Cuidar la ciudad no es solo una cuestión estética, sino un acto de responsabilidad colectiva. Una urbe limpia, ordenada y respetada fomenta el bienestar, atrae turistas e inversiones y fortalece la identidad cultural.
La conciencia ciudadana implica reconocer que cada acción individual tiene un efecto multiplicador: un papel arrojado al suelo puede parecer insignificante, pero se convierte en una de descuido cuando se repite miles de veces y es mal ejemplo para otros.
Esta irresponsabilidad ciudadana tiene consecuencias visibles como:
la acumulación de residuos en calles y plazas deteriora la imagen urbana y afecta la salud, el vandalismo y el uso irresponsable de bienes públicos generan una carga para el Erario público por costos elevados, reparación persistente, uso indebido de personales. La indiferencia hacia el entorno común refleja también una falta de solidaridad y compromiso con los vecinos y la comunidad.
Pero no todo es dependiente del ciudadano, es vital que las autoridades y gobiernos locales (Municipalidad y Gobernación) muestren coherencia, mediante una educación cívica constante, manteniendo espacios públicos en buen estado y sancionando el vandalismo. Deben transmitir que el respeto es una regla real, y no un discurso populista. Esa actitud se alimenta de la falta de educación cívica y de la ausencia de campañas sostenidas que promuevan el sentido de pertenencia y el respeto por lo público.
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“Respetar la ciudad es respetarnos a nosotros mismos. Cada plaza cuidada, cada árbol protegido y cada calle limpia es un reflejo de nuestra dignidad como comunidad. La ciudad no es de otros: es nuestra casa compartida.”
"La comodidad y la pasividad promueven las malas costumbres"
Escrito por: Dr. Ruben Dario Cabral G.
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